Más allá del rostro del arte

La reciente subasta de “Salvator Mundi” ha batido récords y, ha situado con firmeza, al arte en el punto de mira al tiempo que continúa su imparable ascenso en el Knight Frank Luxury Investment Index (Índice de inversiones de lujo de Knight Frank)

Por Sophia King

Las dos obras de arte más caras vendidas en 2017 (“Untitled” de Jean-Michel Basquiat y “Salvator Mundi” de Leonardo da Vinci) presentan pinturas de rostros, pero ahí terminan las similitudes entre ambas.

Uno te mira desde el lienzo con serenidad bondadosa, el otro hace muecas al espectador con torturada malevolencia.

Uno fue pintado hace más de 500 años, el otro es una creación relativamente reciente, de la década de los 80. Uno se le atribuye (presuntamente) al más grande de los maestros clásicos de la pintura y con las mejores dotes técnicas, el otro es obra de un grafitero underground devenido en pintor y estrella de la escena artística neoyorquina de los años 80.

Sin embargo, a pesar de la amplia brecha circunstancial y temporal que las separa, ambas obras de arte han recabado altísimas cotas de atención (y grandes sumas de dinero).

Leonardo Da Vince, Old Master.

“Salvator Mundi”, de la que se dice que fue propiedad de al menos tres reyes de Inglaterra, ostenta una impresionante historia cuyo nuevo propietario estará, sin duda, encantado de entrar a formar parte.

Pese a que “Untitled” no disponga de un legado tan majestuoso, ofrece una profunda visión y conocimiento de los Estados Unidos de los 80, así como del propio Basquiat.

Jean Michel-Basquiat’s Untitled. Source: Sotheby’s New York, Contemporary Art Evening Auction,18 May 2017. © 2017 The Estate of Jean-Michel Basquiat / ADAGP, Paris / ARS

Su frenética superposición de pinceladas sirve para retratar el oscuro racismo y la brutalidad escondidos tras la sonriente fachada estadounidense, y nos muestra a un Basquiat de mente brillante pero perturbada, condenado a sucumbir a la oscuridad (recordemos su trágica muerte, con tan solo 27 años, a causa de una sobredosis de heroína).

En la actualidad, Basquiat es considerado por muchos un artista de primer nivel, de la talla de entre otros grandes artistas estadounidenses como Andy Warhol, amigo y mentor.

La noción del arte como algo que va más allá de la mera compra por capricho del mismo se hace cada vez más evidente gracias a la popularidad de la que goza en términos de inversión. Según los nuevos resultados publicados por el Knight Frank Luxury Investment Index (Índice de inversiones de lujo de Knight Frank) (KFLII), el arte va camino de convertirse en el activo con más éxito de 2017.

En los 12 meses previos al cierre del tercer trimestre, el valor de las obras de arte vendidas en subastas había aumentado un 16%, según el seguimiento realizado por Art Market Research (plataforma especializada en el análisis del sector). Esta cifra se sitúa tan solo por detrás del vino, cuyos precios aumentaron en un 17%. No obstante, los datos provisionales de octubre sugieren que el arte superará al vino a finales de 2017.

Se podría pensar que el valor financiero del arte ha socavado en cierta medida su belleza, ya que las grandes obras maestras se encuentran encerradas al resguardo de todo daño potencial, escondidas al público durante, en algunos casos, siglos.

Es evidente que ambas obras tienen su propio atractivo particular, pero lo que no es tan evidente es, qué se les paso por la mente a sus respectivos compradores. ¿Pretendían hacerse con una pieza aclamada por la crítica, la cual podrían admirar y estudiar durante largas horas? ¿O simplemente son empresarios en busca de una inversión inteligente? No es fácil determinarlo con certeza, pero lo más probable es que la respuesta resida en algún punto intermedio entre ambas posibilidades.

El coleccionista japonés y gigante de la moda online Yusaku Maezawa se hizo con “Untitled” este año, después de pujar por la nada desdeñable cifra de 110,5 millones de dólares en una subasta de Sotheby’s, el precio más elevado jamás pagado por una obra estadounidense.

Maezawa es un ferviente admirador del arte contemporáneo. Es el fundador de la Contemporary Art Foundation, y el pasado año invirtió casi 100 millones de dólares en un frenesí de compras en arte. Un vistazo superficial de su perfil de Instagram nos revela a un hombre que busca compartir con los demás su apasionada afición por el arte.

“Untitled” aparece a menudo en dicho perfil, desde el anuncio por parte de Maezawa de que se había convertido en su nuevo propietario, hasta en los dibujos de unos niños que imitan la obra maestra. Por supuesto, la extensa colección de arte de Maezawa contribuye al valor del patrimonio de su dueño, estimado en 3.600 millones de dólares, no obstante, tal vez se trate sencillamente del resultado colateral del entusiasmo por el arte de un hombre acaudalado.

«Mientras el arte siga siendo un tipo de activo de creciente popularidad, su éxito continuará siendo impredecible».

En lo que concierne al récord de subasta de “Salvator Mundi” vendido por 450 millones de dólares, las respuestas siguen siendo relativamente desconocidas. El comprador de la obra es anónimo, se reduce a un personaje esquivo al otro lado del teléfono, sostenido por el jubiloso agente de Christie’s que apareció en los periódicos de todo el mundo el pasado noviembre.

Se ha especulado mucho sobre la identidad del comprador, y la mayoría piensa que se trata de alguien proveniente de Asia u Oriente Próximo; tal vez nos encontremos ante una obra de renombre destinada a residir en el nuevo Louvre de Abu Dhabi. Sin embargo, más allá de las especulaciones, poco más se puede añadir (a excepción, por supuesto, de que el nuevo propietario goza sin duda de una inmensa fortuna).

Ahora que el arte se ha convertido en un tipo de activo de creciente popularidad, su éxito es impredecible, tal y como demuestra la venta de “Salvator Mundi”. La supuesta obra de Da Vinci se vendió por tan solo 45 libras esterlinas en 1958 y, todavía suscita dudas entre algunos especialistas en lo que concierne a su autoría, por lo que probablemente asistamos a nuevos giros argumentales en el desarrollo de esta historia.

Sin embargo, hay algo indiscutible: el comprador anónimo de “Salvator Mundi” se ha convertido en el propietario de la obra de arte más cara del mundo. Al menos, por el momento.

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