Seis calles de Madrid

Por Anabel Vázquez.

Hay calles y calles. Hay calles que son venas en ese cuerpo vivo que es la ciudad y hay calles que son como pequeñas ciudades dentro de la misma. Son calles autosuficientes, cuyo paseo en los dos sentidos es una especie de danza que le da sentido a la vida urbana. En Madrid hay muchas así. Hemos elegido seis; son carismáticas y cambiantes, como la propia ciudad. Bienvenido a esas subciudades.

FERNANDO VI: Este es uno de los ejes del barrio de Las Salesas, ese barrio tan querido por los locales y tan olvidado por los visitantes. Esun cruce perfecto entre lo burgués y lo bohemio, lo cultural y lo comercial. Cuenta con uno de los exponentes más floridos del Modernismo madrileño (tan olvidado él): el Palacio Longoria, hoy sede de la SGAE; sin embargo, aunque los paseantes lo miran cuando lo recorren, aquí se viene a comprar y a comer. En esta calle se concentran algunas de las tiendas independientes más interesantes de la ciudad.

Aquí están Do Design, Le Marché aux Puces y la mítica librería Machado. Los golosos salivan ante el escaparate de La Duquesita y los más exóticos ante un plato de curry verde de Krachai. Todos, antes o después, compran flores en Margarita se llama mi amor.

BARQUILLO: He aquí un ejemplo de calle mutante, tan propio de Madrid. Hasta hace pocos años, Barquillo (que abarca desde Fernando VI a Alcalá) era una calle umbría y llena de tiendas de electrónica e iluminación. Ahora está llena de contrastes. En ella encontramos una de las mejores pastelerías de la ciudad,

Pomme Sucré (ojo a sus croissants) y también uno de los templos del Bikram Yoga, una tienda especializada en objetos japoneses, Gion, y un teatro muy castizo, el Infanta Isabel. Una de las estrellas de la calle es el Only You Hotel&Lounge, con su precioso ascensor orientalizante y sus salas fotogénicas gentileza de Lázaro Rosa Violán. Si hay plan de brunch, éste es una buena opción. Otro dato que los locales manejan con soltura es el de la Plaza del Rey. La terraza de La Revoltosa es uno de esos datos que cuesta compartir con nadie.

CLAUDIO COELLO: Si alguien nos pregunta cuál es la mejor calle comercial de Madrid tendríamos que pronunciar estas dos palabras: Claudio Coello. Siempre fue una buena zona de tiendas, pero en los últimos años ha logrado conciliar grandes marcas como Miu Miu, Louboutin o Diptyque con espacios de lo más estimulantes como & Other Stories, situado en un antiguo teatro. Pero en esta calle larga y estrecha hay sitio para las marcas comerciales, las más independientes, como Medwinds y las concept stores como Isolée o Delitto e Castigo. Todos los públicos encuentran su sitio en ella. Si la entrega al shopping va a ser extrema, dormir en el Hotel Único parece una elección lógica. Cuando arrebatados por el shopping nos cansemos, podemos parar a tomar fuerzas en Quintín, un neoultramarinos que sirve uno de los mejores aperitivos de Madrid. Conviene reservar: habrá muchas personas que han tenido la misma idea que nosotros.

JORGE JUAN: Parece otra calle burguesa del barrio de Salamanca, pero esconde algo. Jorge Juan se ha convertido en uno de los epicentros gastronómicos de Madrid. Ha sido una revolución silenciosa, tranquila, como corresponde a un barrio que es así. Pero ahí está. Ahora, a esta calle se viene a comer.

El callejón de Puigcerdá siempre fue cuco, pero es ahora donde están algunos de los restaurantes en los que más cuesta reservar, como Los Gallos (a ser posible en su terrazaático acristalada) o en Babelia. Una de las superstars de la calle es La Bien Aparecida, con una propuesta de cocina cántabra sabrosa que logra estar completo casi cada día; Álbora o La Máquina son otros de los vecinos ilustres.

Pero no todo va a ser comer: el callejón de Jorge Juan es un eje de tiendas fantástico con espacios como Masscob o IOU. Jorge Juan es amable en todas sus versiones.

RECOLETOS: Es, valga la redundancia, una calle recoleta y casi olvidada a favor de la poderosa Serrano, que la corta. Sin embargo, guarda algunas joyitas. Por ejemplo, en esta calle se escucha muy buen jazz. El hotel AC Recoletos organiza sus Jueves Musicales en el Suite Bar del vestíbulo. Esta cita, tan discreta, está en la agenda de muchos madrileños. Muy cerca está La Jefa, uno de estos lugares que siempre veíamos en otros lugares y no en España.

Sirve comida a todas horas (son muy ricas sus tartas) e invita a abrir el portátil o el libro y dejar pasar las horas. En la calle encontramos otra rareza: es el hotel One Shot. Está a mitad de camino entre el hotel de última generación y el hotel boutique. Su propuesta es clara: es un hotel comprometido con el arte; presenta exposiciones periódicas además de contar conacuerdos con ferias y con obra propia que salpica el espacio. Es fácil pasar por la puerta de este edificio señorial (hay tantos…) y pasar de largo. Esa es la idea.

PONZANO: Otra de estas revoluciones que se han fraguado sin prisa. Ponzano era una calle del barrio de Chamberí, con sus ultramarinos, sus restaurantes familiares y sus buenas cervecerías. Es cierto que en ella ya estaban dos de los mejores restaurantes de Madrid, de esos que no necesitan estrella. Uno es Sudestada, pionero en jugar con sabores asiáticos y autor de los mejores currys de la ciudad. Otro es Sushi 99, uno de los japos de referencia. El punto de inflexión ocurrió en 2013, cuando se colocó aquí Sala de Despiece. Este proyecto de Javier Bonet abrió la veda de lo que hoy es: uno de los centros gastronómicos de una ciudad muy gastronómica. Tras Sala de Despiece, tan chocante, tan interesante, apareció Muta (un restaurante mutante) y Academia del Despiece, también ideas del propio Bonet. Por el camino, y por el efecto llamada, se han ido instalando aquí restaurantes de distinto carácter. Encontramos un bistrot francés como Toque de Sal o las pizzas argentinas de Picsa, aunque el listado de tipos de restaurante es enorme. A Ponzano se viene sin prisa y con el estómago vacío.

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